MIÉRCOLES 18 DE JUNIO, 18 HORAS, AULA 109
LAS LUCHAS DE LAS MUJERES AYER Y HOY -MESA DEBATE
Estudiantes DE ESCUELA DE BELLAS ARTES Quilmes- Sara Valdivieso, comisión de madres contra el PCB- Eugenia Vázquez, Familiar de Andrea viera, victima de Gatillo Facil-
Virginia Villanueva Delegada gremial hospital de Wilde-Olga Cristóbal, Plenario de Trabajadoras
Miércoles 2 de Julio, 18 horas Aula 109
VIOLENCIA HACIA LA MUJER ,VIOLENCIA FAMILIAR, ESTATAL, TRATA DE PERSONAS, TRABAJO ESCLAVO
Blanca Guerrini Abogada, experiencia en violencia familiar-Compañeras de la Casa del Encuentro
-Compañeras del plenario de Trabajadoras
sábado, 21 de junio de 2008
NI GOLPE NI AUTOGOLPE
El Partido Obrero llama a dar la espalda al acto oficialista convocado para el miércoles próximo y a rechazar también el lock out nacional llamado por las entidades patronales del agro para el mismo día. En esta lucha de fracciones capitalistas ninguna de las dos convocatorias reflejara los intereses de las mayorías populares.
El Partido Obrero denuncia al capital agrario por la expulsión de campesinos, la contaminación del suelo y la superexplotación de los obreros del campo. De la misma manera rechazamos el saqueo de la riqueza nacional por parte del Gobierno en favor de los capitales amigos, como en la industria automotriz (Toyota), la siderurgia (Techint), y el pago de la “deuda” externa.
El apoyo que recoge el movimiento de la patronal agraria en diferentes lugares del país pone en evidencia el carácter impopular del gobierno que se autoproclama ‘nacional y popular’, pero que es responsable del agravamiento de las condiciones de vida de los trabajadores y cada vez más, de las tentativas de regimentar los conflictos sociales a través de la organización de patotas.
El desabastecimiento y la desorganización económica han llegado a su punto más alto con la falta de naftas y alimentos. Se diseñan las conspiraciones golpistas de uno y otro lado. El gobierno ha montado tropas de choque (incluyendo a la CGT y la CTA) y la movilización de la gendarmería, para favorecer una mayor concentración de poder y una suerte de dictadura civil.
El Partido Obrero llama a todos los luchadores obreros, sociales y estudiantiles a desarrollar una intervención independiente. En oposición a la consigna engañosa del ‘diálogo’ entre golpistas impulsamos una intervención independiente de los trabajadores para que la salida a la crisis sea decidida con la participación autónoma de la clase obrera del campo y de la ciudad, de los campesinos sin tierra y de la clase media explotada. Que los sindicatos organicen asambleas en los lugares de trabajo para recabar mandatos de las bases y luchar contra el golpismo y el auto-golpismo.
Bregamos por la nacionalización del comercio exterior, de los puertos y de los pulpos agrarios. Por un plan que aplique la riqueza a la industrialización del país y a elevar las condiciones de vida de las masas trabajadoras. Exigimos el cese del pago de la deuda externa usuraria. Exigimos la apertura de los libros de las grandes empresas que acaparan la parte del león de la riqueza social para que sean sometidas al control social.
Secretaría de Prensa del PARTIDO OBRERO
El Partido Obrero denuncia al capital agrario por la expulsión de campesinos, la contaminación del suelo y la superexplotación de los obreros del campo. De la misma manera rechazamos el saqueo de la riqueza nacional por parte del Gobierno en favor de los capitales amigos, como en la industria automotriz (Toyota), la siderurgia (Techint), y el pago de la “deuda” externa.
El apoyo que recoge el movimiento de la patronal agraria en diferentes lugares del país pone en evidencia el carácter impopular del gobierno que se autoproclama ‘nacional y popular’, pero que es responsable del agravamiento de las condiciones de vida de los trabajadores y cada vez más, de las tentativas de regimentar los conflictos sociales a través de la organización de patotas.
El desabastecimiento y la desorganización económica han llegado a su punto más alto con la falta de naftas y alimentos. Se diseñan las conspiraciones golpistas de uno y otro lado. El gobierno ha montado tropas de choque (incluyendo a la CGT y la CTA) y la movilización de la gendarmería, para favorecer una mayor concentración de poder y una suerte de dictadura civil.
El Partido Obrero llama a todos los luchadores obreros, sociales y estudiantiles a desarrollar una intervención independiente. En oposición a la consigna engañosa del ‘diálogo’ entre golpistas impulsamos una intervención independiente de los trabajadores para que la salida a la crisis sea decidida con la participación autónoma de la clase obrera del campo y de la ciudad, de los campesinos sin tierra y de la clase media explotada. Que los sindicatos organicen asambleas en los lugares de trabajo para recabar mandatos de las bases y luchar contra el golpismo y el auto-golpismo.
Bregamos por la nacionalización del comercio exterior, de los puertos y de los pulpos agrarios. Por un plan que aplique la riqueza a la industrialización del país y a elevar las condiciones de vida de las masas trabajadoras. Exigimos el cese del pago de la deuda externa usuraria. Exigimos la apertura de los libros de las grandes empresas que acaparan la parte del león de la riqueza social para que sean sometidas al control social.
Secretaría de Prensa del PARTIDO OBRERO
NO AL PUERTO MADERO QUILMEÑO , QUEREMOS VIVIENDAS POPULARES
El intendente Gutiérrez, funcionarios, concejales y otros invitados partieron para Estado Unidos, invitados por el grupo Techin, para conocer obras similares al mega emprendimiento inmobiliario que este grupo económico piensa realizar en los terrenos linderos a la costa de Avellaneda y Quilmes, construyendo hoteles de lujo, y comercio que miren al rio.
Este proyecto llamado de "refuncionalizacion urbana", es impulsado por el gobernador Scioli, el intendente Gutiérrez y Cacho Álvarez de Avellaneda y consiste en la creación de una especie de Puerto madero sureño,
Unas 230 hectáreas que fueron entregadas hace 10 años a Techin como compensación por trabajos realizados en la CEAMSE, las entidades vecinales, que se negaron a participar el viaje a Estados Unidos, reclaman que esas tierras sean devueltas al estado
El intendente Gutiérrez, tiene la misma conducta que la presidenta de la nación, Cristina K quiere instalar un tren bala, un negociado de mas de 4000 millones de dólares, mientras los trabajadores viajamos hacinados en trenes destruidos como los del Ex FFRR Roca.
Mientras en Quilmes hay un déficit habitacional de unas 40.000 viviendas el gobierno del Quilmes en serio quiere hacer un puerto madero sureño, en una entrega de tierras a manos privadas, comparable con la llamada campaña del desierto del presidente Roca
Llamamos a las organizaciones vecinales y populares a tomar posición sobre este emprendimiento. Que se realice una audiencia publica y que el pueblo quilmeño debata y ser pronuncie
No al tren bala quilmeño No necesitamos puertos maderos, paraísos de la especulación inmobiliaria, sino viviendas populares,
Este proyecto llamado de "refuncionalizacion urbana", es impulsado por el gobernador Scioli, el intendente Gutiérrez y Cacho Álvarez de Avellaneda y consiste en la creación de una especie de Puerto madero sureño,
Unas 230 hectáreas que fueron entregadas hace 10 años a Techin como compensación por trabajos realizados en la CEAMSE, las entidades vecinales, que se negaron a participar el viaje a Estados Unidos, reclaman que esas tierras sean devueltas al estado
El intendente Gutiérrez, tiene la misma conducta que la presidenta de la nación, Cristina K quiere instalar un tren bala, un negociado de mas de 4000 millones de dólares, mientras los trabajadores viajamos hacinados en trenes destruidos como los del Ex FFRR Roca.
Mientras en Quilmes hay un déficit habitacional de unas 40.000 viviendas el gobierno del Quilmes en serio quiere hacer un puerto madero sureño, en una entrega de tierras a manos privadas, comparable con la llamada campaña del desierto del presidente Roca
Llamamos a las organizaciones vecinales y populares a tomar posición sobre este emprendimiento. Que se realice una audiencia publica y que el pueblo quilmeño debata y ser pronuncie
No al tren bala quilmeño No necesitamos puertos maderos, paraísos de la especulación inmobiliaria, sino viviendas populares,
MASSUH DESTRUYE LA VIDA DENTRO Y FUERA DE LA PLANTA
EL juez Arias dispuso el cierre del sector denominado “chispera” donde se tritura la madera para luego convertirla en pasta celulósica debido a 'la existencia de ruidos molestos en las viviendas aledañas a la planta ”. Esta clausura debería mantenerse hasta que los empresarios de Massúh cumplan las normas previstas para que cese la contaminación sonora de la planta bajo apercibimiento de aplicar 30 mil pesos diarios
Este fallo tuvo su origen en un reclamo vecinal y es por lo tanto un primer triunfo popular. La Mesa de Enlace de entidades vecinales denunció 28 muertes producto de la contaminación de Massúh
Massùh contamina al pueblo de Quilmes y destruye la vida de los trabajadores de la planta que sufren directamente la contaminación sonora y ambiental y carga con la responsabilidad impune de las muertes de los compañeros Kosiol y Arredondo. Los “accidentes” son el resultado de la flexibilización l y la falta de seguridad laboral.
¿Hasta dónde quiere llegar Massúh? Recientemente la empresa despidió trabajadores y los obreros han tenido que ir al paro por el incumplimiento del pago de los salarios. Massúh quiere ajustar las cuentas a costa del salario y la vida de sus trabajadores y la población.
La papelera esta metida en un proceso de reestructuración empresaria para reducir hasta el 25 por ciento de su deuda estructural lo que le permitiría acercarse a Celulosa que ocupa el segundo puesto en la producción de papel de impresión después de Ledesma. A este ajuste capitalista la patronal lo llama “reducir costos operativos”. Mientras esto ocurre la pastera tiene acaparada en sus silos las reservas equivalentes a un mes de producción.
En la larga historia de Massúh no han faltado las clausuras temporarias o parciales. Para que este fallo no sea una sanción más el control del funcionamiento de la planta tiene que pasar a manos de los vecinos y de los trabajadores de la fabrica. Una comisión mixta obrera y vecinal que controle la ejecución de las obras necesarias para terminar con la contaminación sonora, hídrica y ambiental y para hacer cumplir las condiciones laborales y de seguridad e higiene. Esta es una de las prioridades que debería tratar el Concejo Deliberante.
El Partido Obrero saluda la lucha de los vecinos y reclama el pago integro de los salarios adeudados .Que se paguen los sueldos de los trabajadores pertenecientes al sector clausurado para que no sean los obreros los que paguen los platos rotos. La única responsable es la patronal contaminadora. Ninguna suspensión, ni despidos; pase a planta bajo convenio de la actividad a todos los trabajadores.
Llamamos a apoyar activamente a los trabajadores de Massúh en sus reclamos y a impulsar la unidad de trabajadores y vecinos para poner en pie una Asamblea Popular contra la contaminación y la depredación laboral y ambiental.
Este fallo tuvo su origen en un reclamo vecinal y es por lo tanto un primer triunfo popular. La Mesa de Enlace de entidades vecinales denunció 28 muertes producto de la contaminación de Massúh
Massùh contamina al pueblo de Quilmes y destruye la vida de los trabajadores de la planta que sufren directamente la contaminación sonora y ambiental y carga con la responsabilidad impune de las muertes de los compañeros Kosiol y Arredondo. Los “accidentes” son el resultado de la flexibilización l y la falta de seguridad laboral.
¿Hasta dónde quiere llegar Massúh? Recientemente la empresa despidió trabajadores y los obreros han tenido que ir al paro por el incumplimiento del pago de los salarios. Massúh quiere ajustar las cuentas a costa del salario y la vida de sus trabajadores y la población.
La papelera esta metida en un proceso de reestructuración empresaria para reducir hasta el 25 por ciento de su deuda estructural lo que le permitiría acercarse a Celulosa que ocupa el segundo puesto en la producción de papel de impresión después de Ledesma. A este ajuste capitalista la patronal lo llama “reducir costos operativos”. Mientras esto ocurre la pastera tiene acaparada en sus silos las reservas equivalentes a un mes de producción.
En la larga historia de Massúh no han faltado las clausuras temporarias o parciales. Para que este fallo no sea una sanción más el control del funcionamiento de la planta tiene que pasar a manos de los vecinos y de los trabajadores de la fabrica. Una comisión mixta obrera y vecinal que controle la ejecución de las obras necesarias para terminar con la contaminación sonora, hídrica y ambiental y para hacer cumplir las condiciones laborales y de seguridad e higiene. Esta es una de las prioridades que debería tratar el Concejo Deliberante.
El Partido Obrero saluda la lucha de los vecinos y reclama el pago integro de los salarios adeudados .Que se paguen los sueldos de los trabajadores pertenecientes al sector clausurado para que no sean los obreros los que paguen los platos rotos. La única responsable es la patronal contaminadora. Ninguna suspensión, ni despidos; pase a planta bajo convenio de la actividad a todos los trabajadores.
Llamamos a apoyar activamente a los trabajadores de Massúh en sus reclamos y a impulsar la unidad de trabajadores y vecinos para poner en pie una Asamblea Popular contra la contaminación y la depredación laboral y ambiental.
lunes, 26 de mayo de 2008
Los Kirchner pagan rescate
Toda la gran burguesía se movilizó, en la última semana, para “reabrir el diálogo” entre las entidades patronales agrarias y el gobierno; el jueves 22, a la noche, todo volvía, sin embargo, a punto cero. Las centrales empresarias y la Bolsa habían emplazado al gobierno con la consigna de que no hay “acuerdo social” sin el “campo”, y lo hicieron con las entidades patronales del agro para que se sienten de nuevo a negociar. A esta altura, los del ‘campo’ ya sabían que un arreglo pasaría por el mantenimiento de las retenciones móviles aunque con tasas inferiores, como aconsejó el encargado de temas campestres de Clarín hace un tiempo. Clarín mismo encabezó la ofensiva mediática para forzar las negociaciones, en un operativo indisimulado que, obviamente, no mereció objeciones de los ‘intelectuales’ del kirchnerismo, como Feinman, Tarcus o Verbitsky, y mucho menos del ‘mirón de medios’ Federico Schuster, decano de Ciencias Sociales. De la mano de Clarín se arrimó su custodia espiritual - el Episcopado. En el complot para levantar el ‘paro agrario’ se anotaron la Sociedad Rural y Coninagro, que se reunieron en se-cre-to con la Iglesia para arrimar a las ‘entidades’ al planteo que combinaron Cristina Kirchner con las centrales empresarias y la Bolsa.
¿Por qué se derrumbó todo esto en la noche del jueves? Porque como lo demostró hasta ahora toda esta pelea, el desenlace está condicionado a la fuerza que exhiban los campos en pugna. El gobierno pretendió imponer su temario de una negociación prolongada para debilitar la concentración ruralista prevista para el domingo 25 en Rosario; logró lo contrario. Antes había ‘planchado’ el dólar y levantado la cotización de los bonos para frenar una corrida, pero esencialmente para levantar las acciones de los bancos, que se habían ido a pique como consecuencia de la desvalorización de los títulos públicos que pueblan sus patrimonios. De todos modos, el kirchnerismo sufre la presión de fondo del derrumbe del ‘modelo productivo’ - que se manifiesta en la inflación, los tarifazos en marcha y la falta de inversiones. En estas condiciones necesita mantener la mayor parte de la recaudación por retenciones.
Esta crispada pelea entre intereses capitalistas no debe ocultar sus lazos recíprocos. Rosario va a ser el epicentro de la intereses sojeros a igual título que Salta, que los Romero y los Urtubey han convertido en la provincia de mayor expansión del grano, a costa de expulsiones de indígenas y criollos de sus tierras, y de una inhumana demolición ambiental.
Chacareros y Fideicomisos
La solución que se complota para el ‘campo’ podría ser aceptada por los Fideicomisos Agrícolas o Pools de Siembra, que nunca dejaron de operar en los llamados mercados de futuro, aunque no de Rosario y Buenos Aires sino de Chicago. Esos Fondos agrofinancieros ganan por la escala de su producción y por su capacidad de negociar precios por lo que insumen como por lo que venden, pero por sobre todo por su manejo de los mercados de futuros. La rentabilidad del negocio sojero está afectada secundariamente por el sistema de retenciones, por la sencilla razón de que ha dejado de depender de los costos de producción y hasta del mercado granario comercial, para quedar totalmente subordinada al mercado financiero internacional, que tiene en su poder la mayor parte del stock mundial. El diario The Wall Street Journal del viernes 23 ilustra muy bien este punto, en relación al petróleo: “Los productores que hace tiempo alcanzaron acuerdos para vender su petróleo en años futuros”, dice, “se están viendo forzados a aceptar precios de hasta la mitad de lo que vale hoy en el mercado. Algunas empresas”, continúa el diario, “están dejando sin efecto algunos de estos compromisos al recomprar los contratos a un precio más alto del que los vendieron.”
Un acuerdo separado sobre la soja, por otra parte, dejaría colgados del pincel a otros sectores que, como la leche, la carne, la apicultura, el algodón, la yerba o el trigo, tienen como protagonistas a pequeños capitalistas e incluso a chacareros familiares. Se ha denunciado hasta el hartazgo que los precios máximos impuestos por el centinela Moreno en estos rubros han beneficiado descaradamente a los pulpos de la industria de alimentos y a los supermercados. Los chacareros o productores de estos rubros se suman a la movilización agraria con la expectativa de encontrar una salida que no ocupa el lugar de la soja en el temario.
Pero el pato más grande de la boda será el consumidor, puesto que la patronal sojera en su conjunto se sigue beneficiando con el alza internacional del ‘yuyo’. Ocurre que una reducción de hasta 40 puntos en las retenciones máximas que se habían establecido (de 95% a 50% para una cotización arriba de 600 dólares la tonelada de soja), significará mayores precios para los alimentos. Por el efecto de la mayor sojización y de un precio mayor para la tierra y los insumos, determinará un alza de todos los rubros fundamentales de la canasta familiar. Una disminución de retenciones a la exportación es el equivalente a un aumento de los impuestos al consumo. Es quizás porque anticipa una mayor carestía que, en los últimos días, Kirchner dejó de atizar la corrida al dólar como lo había hecho con la declaración, hace un mes, de que buscaría un nuevo canje de la deuda pública. De todos modos, una presión por la valorización del peso debería ocurrir de cualquier modo ya que junio-agosto es un período de ingreso de divisas por la liquidación de exportaciones. El Banco Central recuperará con comodidad los dólares que hoy está vendiendo. El problema que tendrá con esto es que el llamado ‘modelo productivo’ solamente funciona con un peso desvalorizado.
Lo mejor recién empieza
Recién ahora, sin embargo, viene ‘lo más lindo’ de la crisis abierta por el campo. Porque lo que distingue a los reclamos agrarios es, por un lado, que su protagonista más notorio son los chacareros capitalistas, a los que la soja les ha abierto posibilidades impensadas de acumulación de capital; el alza de los precios de la soja tiene ya siete años, un tiempo suficiente para darle aire a una burguesía agraria. El frente único de fondos agrofinancieros, terratenientes y chacareros capitalistas ha alumbrado un movimiento popular, o sea que incluye a diversas clases sociales, desde la no propietarias a la pequeña burguesía de los pueblos del interior de todas las provincias - de la región pampeana hacia el norte. Se ha desarrollado al interior del país un movimiento pluriclasista, algo parecido a lo que ocurre en el plano internacional con los movimientos populares masivos de características nacionalistas que defienden una mayor participación de sus países en el reparto del ingreso mundial. Pero mientras que en el ejemplo internacional la cuenta que favorece al país emergente la paga el consumidor del país que retrocede en el reparto (los automovilistas, por caso, pagan la cuenta del petróleo), la factura de los reclamos capitalistas del campo la pagarán los consumidores argentinos; el movimiento agrario no es, por lo tanto, un movimiento nacional sino, en una gran medida, debido a su dirección y reclamos capitalistas, un movimiento popular no nacional o anti-nacional. Hay otra analogía, sin embargo, internacional que es todavía más pertinente: así como el mayor ingreso que reciben los países que pelean por su mayor participación en la torta mundial queda en manos de las clases capitalistas de esos países (por ejemplo, la ‘burguesía nacional’ de Kirchner o la ‘boliburguesía de Chávez), el mayor ingreso que recibe la patronal capitalista del campo tampoco se ‘redistribuye’ entre todos por igual: se ‘desparrama’, sí, en los pueblos pero de una manera peculiar, típicamente capitalista - con un crecimiento de la especulación inmobiliaria, la hotelería, el juego y el turismo, o sea con un empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de las capas obreras y más pobres de los pueblos. En Pergamino, para dar un ejemplo, el ‘paro del campo’ provocó el parate de la construcción inmobiliaria vinculada a los fondos financieros. Una gran parte de la renta agraria ni siquiera queda en el país porque la recaudan los fondos de inversiones que reportan al exterior.
El rescate del gobierno “sin resto”, que han armado las centrales empresarias y la Bolsa, implica entonces, por un lado, un perjuicio para los reclamos de la patronal chacarera, y la posibilidad por lo tanto de una ruptura del frente agrario. Pero en este caso, esos chacareros pierden algo más que ‘un aliado’ - pierden un programa, la eliminación de los aumentos a las retenciones, que han tomado como el único punto de la pelea y la base del frente agrario. Si los chacareros pretenden seguir el movimiento, o sea seguir guardando la cosecha de soja hasta recibir el precio que pretenden, deberán chocar abiertamente con los exportadores, los ‘pools’ agrarios y los grandes propietarios de tierra. También deberán bancar el costo económico que les ha representado la postergación de la venta del grano por el ‘paro’. No es casual que recién ahora los autoconvocados que insistan con un olvidado proyecto de ley que prolonga a cinco años la duración mínima de los arrendamientos (pero que no figura entre los reclamos), en oposición a los plazos cortos que prefieren los Fondos Financieros que organizan ‘pools de siembra.
La concentración popular convocada para el 25 de Mayo en Rosario no dejará de reflejar estos conflictos, aunque todo esta diseñado para disimularlos - y aun más luego del portazo del jueves por la noche. Miguens, de la Rural, ya ha anticipado que no se baja del reclamo de la suspensión del aumento de las retenciones - lo que probablemente mantenga hasta que termine el acto. La dirección capitalista y la alianza con el capital financiero llevan al movimiento agrario a un impasse.
En oposición al planteo de retirar las retenciones y castigar a los consumidores con mayores precios, planteamos: nacionalización del comercio exterior, de los puertos privados y privatizados; nacionalización de la gran propiedad agraria y poblamiento del campo mediante arrendamientos a cargo del estado en función de un plan económico de conjunto; salario igual a la canasta familiar para los trabajadores de la ciudad y del campo; control popular de precios y tarifas, reabrir las paritarias; abajo el rescate de los privatizadores; abajo lo tarifazos; nacionalizar el petróleo y los monopolios de la energía; abajo las operaciones fraudulentas con Repsol, Metrogas, Aerolíneas y el sistema de transporte; cárcel a los chorros de Skanska; reorganizar la economía nacional bajo la dirección y gestión de los trabajadores.
Los Kirchner empezaron a pagar
Pero el gobierno es que deberá pagar más - por su rescate; será la factura del “bicentenario”. Con su llamado a la “concordia”, los banqueros se pusieron de acuerdo con Redrado, del Banco Central, para poner fin al “golpe de mercado” que ella misma había desatado con el propósito de apretar al gobierno y obtener la recompra de los títulos públicos (¡en especial los que se ajustan por CER, cuya cotización había aumentado considerablemente hasta el jueves).
Los motivos de los capitalistas que han impuesto el “diálogo” los explica el diario Crítica el martes reciente. El “paquete” de medidas que ellos ya colgaron en la agenda del “acuerdo social”, o del “bicentenario”, incluye un blanqueo impositivo para los capitales que fugaron del país, mayores tarifas para los servicios, nuevos subsidios para la “inversión” y cambios en el “mundo del trabajo”. En este caso, se trata de la modificación en la ley de las ART, para limitar resarcimientos de los trabajadores que sufren accidentes en los juicios civiles. El viernes, Bonelli agregó en Clarín un dato más: el ajuste de los salarios en función de una inflación decreciente, que sería calculada en el presupuesto nacional.
No sorprende entonces que entre los “componedores” se encuentre el presidente de la UIA, Luis Pagani, de Arcor, jefe del lobby más concentrado de la patronal exportadora, o Techint. A ese tropel, se sumó un empresario impensado: Héctor Magnetto, del grupo Clarín, que venía soportando todas las formas del escarnio oficial. El hombre del multimedios también pasó su factura (La Nación, 19/5). Magnetto logró retirar de la agenda del “bicentenario” las discusiones en curso sobre la Ley de Radiodifusión. ¿Denunciarán los ideólogos del Observatorio de Medios de la facultad de Sociales este nuevo contubernio?
Detrás de la ‘flexibilización’ a las retenciones al campo, la patronal petrolera también cargó lo suyo: un continuo aumento del precio de las naftas; el cese de la importación de gas oil a cargo de ellas; un aumento del precio del gas; y un régimen de devolución de retenciones. Los empresarios “privados” ampliarían sus refinerías con la plata del estado.
Como prueba de buena fe, el gobierno ya está pagando anticipos jugosos por la factura que le pasa el frente patronal. Acaba de aumentarle un 10% el precio interno del crudo que reconoce a las petroleras. Las tarifas aéreas tuvieron su segundo aumento del 18% en pocos días. En este caso, para que el vaciamiento de Aerolíneas a manos del grupo Marsans termine siendo solventado por los usuarios.
A la luz de este panorama, es casi gracioso escuchar a quienes dicen que, después del “acuerdo con el campo”, viene la “lucha contra la inflación”. Las concesiones al campo, por un lado, y las liberaciones de tarifas, por el otro, echan más leña al fuego de la carestía. “Para terminar con la inflación, vamos a tener que pasar primero por una mayor inflación”, se sinceró un economista “neoliberal”. La ‘estabilización de los precios’, con medidas brutales contra el consumo, requiere primero rebanar los ingresos de los consumidores por medio de la inflación. Incluso en el frente internacional han comenzado las críticas a Ben Bernake, el presidente de la FED norteamericano, a quien adjudican la disparada de los precios de las materias primas por haber bajado las tasas de interés y la devaluación del dólar.
El frente patronal parece muy unido a la hora de reclamar prebendas, pero las cosas cambian después de esto. Un sector quiere acompañar la “liberación de precios” con una mayor devaluación de la moneda, en beneficio de la patronal exportadora, pero esto obligaría a canjear (o dolarizar) la deuda pública que se ajusta por inflación. Otros, por el contrario quieren salir del paso con una revaluación de la moneda y un “enfriamiento” de la economía, que serviría para pelear contra los trabajadores con el arma de los despidos masivos y la desocupación.
La crisis ha demolido al gobierno nacional, políticamente: lo prueba la caída de la Presidenta en las encuestas; las divisiones entre los gobernadores y con la ‘concertación plural’; las renuncias de los ministros de Economía; y hasta el reñidero que se ha armado en el pejotismo porteño, nada menos que contra el jefe de gabinete.
Transición
La factura principal que deberá pagar el gobierno es, entonces, política, pues ha perdido capacidad de arbitraje frente a los capitalistas. Ha tenido que entregar una enorme parte de la caja fiscal - como las retenciones para la soja, el petróleo y, probablemente, la minería. Fue electo hace cinco meses, pero la pueblada del campo lo ha obligado a resignar poder y a echar lastre. El gabinete está fracturado.
El conflicto agrario estalló como resultado de una crisis general del “modelo productivo”, lo que equivale a plantear una crisis de régimen. Se ha iniciado en Argentina una nueva una transición, de carácter general que afecta a todas las clases y movimientos sociales y a todas las fuerzas políticas. Todas las clases sociales, todas las centrales sindicales y todos los partidos, incluida la izquierda, han sido fracturadas por la crisis, lo que muestra su agotamiento. Dentro de los sindicatos asistimos a nuevos reagrupamientos de fuerzas y al desarrollo de una nueva generación de activistas; lo mismo ocurre en el movimiento estudiantil y en todos los movimientos populares. Un abogado de la patronal, Funes de Rojas, acaba de escribir en Ambito, entre un afán de extorsión a la burocracia sindical y un deseo de canalizar el movimiento, que la juventud obrera se insurge contra las direcciones de los sindicatos. Con todas sus limitaciones y con independencia de su contenido capitalista, el movimiento agrario ha servido para estimular la movilización social y política en el campo y en los pueblos agrarios - o sea la premisa de una próxima diferenciación. ¿Un partido del campo? Si nos guiamos por lo que ocurre en Brasil, quizás tengamos mayores bancadas de latifundistas y agentes de los Fideicomisos, formando bloques propios dentro de los partidos y coaliciones existentes., y votando luego por encima de las ‘fidelidades’ partidarias.
Es necesario luchar en esta transición por una alternativa obrera y socialista, y aprovechar la transición en la clase obrera, el movimiento obrero y la izquierda para desarrollar un partido obrero independiente, un partido revolucionario.
Jorge Altamira
¿Por qué se derrumbó todo esto en la noche del jueves? Porque como lo demostró hasta ahora toda esta pelea, el desenlace está condicionado a la fuerza que exhiban los campos en pugna. El gobierno pretendió imponer su temario de una negociación prolongada para debilitar la concentración ruralista prevista para el domingo 25 en Rosario; logró lo contrario. Antes había ‘planchado’ el dólar y levantado la cotización de los bonos para frenar una corrida, pero esencialmente para levantar las acciones de los bancos, que se habían ido a pique como consecuencia de la desvalorización de los títulos públicos que pueblan sus patrimonios. De todos modos, el kirchnerismo sufre la presión de fondo del derrumbe del ‘modelo productivo’ - que se manifiesta en la inflación, los tarifazos en marcha y la falta de inversiones. En estas condiciones necesita mantener la mayor parte de la recaudación por retenciones.
Esta crispada pelea entre intereses capitalistas no debe ocultar sus lazos recíprocos. Rosario va a ser el epicentro de la intereses sojeros a igual título que Salta, que los Romero y los Urtubey han convertido en la provincia de mayor expansión del grano, a costa de expulsiones de indígenas y criollos de sus tierras, y de una inhumana demolición ambiental.
Chacareros y Fideicomisos
La solución que se complota para el ‘campo’ podría ser aceptada por los Fideicomisos Agrícolas o Pools de Siembra, que nunca dejaron de operar en los llamados mercados de futuro, aunque no de Rosario y Buenos Aires sino de Chicago. Esos Fondos agrofinancieros ganan por la escala de su producción y por su capacidad de negociar precios por lo que insumen como por lo que venden, pero por sobre todo por su manejo de los mercados de futuros. La rentabilidad del negocio sojero está afectada secundariamente por el sistema de retenciones, por la sencilla razón de que ha dejado de depender de los costos de producción y hasta del mercado granario comercial, para quedar totalmente subordinada al mercado financiero internacional, que tiene en su poder la mayor parte del stock mundial. El diario The Wall Street Journal del viernes 23 ilustra muy bien este punto, en relación al petróleo: “Los productores que hace tiempo alcanzaron acuerdos para vender su petróleo en años futuros”, dice, “se están viendo forzados a aceptar precios de hasta la mitad de lo que vale hoy en el mercado. Algunas empresas”, continúa el diario, “están dejando sin efecto algunos de estos compromisos al recomprar los contratos a un precio más alto del que los vendieron.”
Un acuerdo separado sobre la soja, por otra parte, dejaría colgados del pincel a otros sectores que, como la leche, la carne, la apicultura, el algodón, la yerba o el trigo, tienen como protagonistas a pequeños capitalistas e incluso a chacareros familiares. Se ha denunciado hasta el hartazgo que los precios máximos impuestos por el centinela Moreno en estos rubros han beneficiado descaradamente a los pulpos de la industria de alimentos y a los supermercados. Los chacareros o productores de estos rubros se suman a la movilización agraria con la expectativa de encontrar una salida que no ocupa el lugar de la soja en el temario.
Pero el pato más grande de la boda será el consumidor, puesto que la patronal sojera en su conjunto se sigue beneficiando con el alza internacional del ‘yuyo’. Ocurre que una reducción de hasta 40 puntos en las retenciones máximas que se habían establecido (de 95% a 50% para una cotización arriba de 600 dólares la tonelada de soja), significará mayores precios para los alimentos. Por el efecto de la mayor sojización y de un precio mayor para la tierra y los insumos, determinará un alza de todos los rubros fundamentales de la canasta familiar. Una disminución de retenciones a la exportación es el equivalente a un aumento de los impuestos al consumo. Es quizás porque anticipa una mayor carestía que, en los últimos días, Kirchner dejó de atizar la corrida al dólar como lo había hecho con la declaración, hace un mes, de que buscaría un nuevo canje de la deuda pública. De todos modos, una presión por la valorización del peso debería ocurrir de cualquier modo ya que junio-agosto es un período de ingreso de divisas por la liquidación de exportaciones. El Banco Central recuperará con comodidad los dólares que hoy está vendiendo. El problema que tendrá con esto es que el llamado ‘modelo productivo’ solamente funciona con un peso desvalorizado.
Lo mejor recién empieza
Recién ahora, sin embargo, viene ‘lo más lindo’ de la crisis abierta por el campo. Porque lo que distingue a los reclamos agrarios es, por un lado, que su protagonista más notorio son los chacareros capitalistas, a los que la soja les ha abierto posibilidades impensadas de acumulación de capital; el alza de los precios de la soja tiene ya siete años, un tiempo suficiente para darle aire a una burguesía agraria. El frente único de fondos agrofinancieros, terratenientes y chacareros capitalistas ha alumbrado un movimiento popular, o sea que incluye a diversas clases sociales, desde la no propietarias a la pequeña burguesía de los pueblos del interior de todas las provincias - de la región pampeana hacia el norte. Se ha desarrollado al interior del país un movimiento pluriclasista, algo parecido a lo que ocurre en el plano internacional con los movimientos populares masivos de características nacionalistas que defienden una mayor participación de sus países en el reparto del ingreso mundial. Pero mientras que en el ejemplo internacional la cuenta que favorece al país emergente la paga el consumidor del país que retrocede en el reparto (los automovilistas, por caso, pagan la cuenta del petróleo), la factura de los reclamos capitalistas del campo la pagarán los consumidores argentinos; el movimiento agrario no es, por lo tanto, un movimiento nacional sino, en una gran medida, debido a su dirección y reclamos capitalistas, un movimiento popular no nacional o anti-nacional. Hay otra analogía, sin embargo, internacional que es todavía más pertinente: así como el mayor ingreso que reciben los países que pelean por su mayor participación en la torta mundial queda en manos de las clases capitalistas de esos países (por ejemplo, la ‘burguesía nacional’ de Kirchner o la ‘boliburguesía de Chávez), el mayor ingreso que recibe la patronal capitalista del campo tampoco se ‘redistribuye’ entre todos por igual: se ‘desparrama’, sí, en los pueblos pero de una manera peculiar, típicamente capitalista - con un crecimiento de la especulación inmobiliaria, la hotelería, el juego y el turismo, o sea con un empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de las capas obreras y más pobres de los pueblos. En Pergamino, para dar un ejemplo, el ‘paro del campo’ provocó el parate de la construcción inmobiliaria vinculada a los fondos financieros. Una gran parte de la renta agraria ni siquiera queda en el país porque la recaudan los fondos de inversiones que reportan al exterior.
El rescate del gobierno “sin resto”, que han armado las centrales empresarias y la Bolsa, implica entonces, por un lado, un perjuicio para los reclamos de la patronal chacarera, y la posibilidad por lo tanto de una ruptura del frente agrario. Pero en este caso, esos chacareros pierden algo más que ‘un aliado’ - pierden un programa, la eliminación de los aumentos a las retenciones, que han tomado como el único punto de la pelea y la base del frente agrario. Si los chacareros pretenden seguir el movimiento, o sea seguir guardando la cosecha de soja hasta recibir el precio que pretenden, deberán chocar abiertamente con los exportadores, los ‘pools’ agrarios y los grandes propietarios de tierra. También deberán bancar el costo económico que les ha representado la postergación de la venta del grano por el ‘paro’. No es casual que recién ahora los autoconvocados que insistan con un olvidado proyecto de ley que prolonga a cinco años la duración mínima de los arrendamientos (pero que no figura entre los reclamos), en oposición a los plazos cortos que prefieren los Fondos Financieros que organizan ‘pools de siembra.
La concentración popular convocada para el 25 de Mayo en Rosario no dejará de reflejar estos conflictos, aunque todo esta diseñado para disimularlos - y aun más luego del portazo del jueves por la noche. Miguens, de la Rural, ya ha anticipado que no se baja del reclamo de la suspensión del aumento de las retenciones - lo que probablemente mantenga hasta que termine el acto. La dirección capitalista y la alianza con el capital financiero llevan al movimiento agrario a un impasse.
En oposición al planteo de retirar las retenciones y castigar a los consumidores con mayores precios, planteamos: nacionalización del comercio exterior, de los puertos privados y privatizados; nacionalización de la gran propiedad agraria y poblamiento del campo mediante arrendamientos a cargo del estado en función de un plan económico de conjunto; salario igual a la canasta familiar para los trabajadores de la ciudad y del campo; control popular de precios y tarifas, reabrir las paritarias; abajo el rescate de los privatizadores; abajo lo tarifazos; nacionalizar el petróleo y los monopolios de la energía; abajo las operaciones fraudulentas con Repsol, Metrogas, Aerolíneas y el sistema de transporte; cárcel a los chorros de Skanska; reorganizar la economía nacional bajo la dirección y gestión de los trabajadores.
Los Kirchner empezaron a pagar
Pero el gobierno es que deberá pagar más - por su rescate; será la factura del “bicentenario”. Con su llamado a la “concordia”, los banqueros se pusieron de acuerdo con Redrado, del Banco Central, para poner fin al “golpe de mercado” que ella misma había desatado con el propósito de apretar al gobierno y obtener la recompra de los títulos públicos (¡en especial los que se ajustan por CER, cuya cotización había aumentado considerablemente hasta el jueves).
Los motivos de los capitalistas que han impuesto el “diálogo” los explica el diario Crítica el martes reciente. El “paquete” de medidas que ellos ya colgaron en la agenda del “acuerdo social”, o del “bicentenario”, incluye un blanqueo impositivo para los capitales que fugaron del país, mayores tarifas para los servicios, nuevos subsidios para la “inversión” y cambios en el “mundo del trabajo”. En este caso, se trata de la modificación en la ley de las ART, para limitar resarcimientos de los trabajadores que sufren accidentes en los juicios civiles. El viernes, Bonelli agregó en Clarín un dato más: el ajuste de los salarios en función de una inflación decreciente, que sería calculada en el presupuesto nacional.
No sorprende entonces que entre los “componedores” se encuentre el presidente de la UIA, Luis Pagani, de Arcor, jefe del lobby más concentrado de la patronal exportadora, o Techint. A ese tropel, se sumó un empresario impensado: Héctor Magnetto, del grupo Clarín, que venía soportando todas las formas del escarnio oficial. El hombre del multimedios también pasó su factura (La Nación, 19/5). Magnetto logró retirar de la agenda del “bicentenario” las discusiones en curso sobre la Ley de Radiodifusión. ¿Denunciarán los ideólogos del Observatorio de Medios de la facultad de Sociales este nuevo contubernio?
Detrás de la ‘flexibilización’ a las retenciones al campo, la patronal petrolera también cargó lo suyo: un continuo aumento del precio de las naftas; el cese de la importación de gas oil a cargo de ellas; un aumento del precio del gas; y un régimen de devolución de retenciones. Los empresarios “privados” ampliarían sus refinerías con la plata del estado.
Como prueba de buena fe, el gobierno ya está pagando anticipos jugosos por la factura que le pasa el frente patronal. Acaba de aumentarle un 10% el precio interno del crudo que reconoce a las petroleras. Las tarifas aéreas tuvieron su segundo aumento del 18% en pocos días. En este caso, para que el vaciamiento de Aerolíneas a manos del grupo Marsans termine siendo solventado por los usuarios.
A la luz de este panorama, es casi gracioso escuchar a quienes dicen que, después del “acuerdo con el campo”, viene la “lucha contra la inflación”. Las concesiones al campo, por un lado, y las liberaciones de tarifas, por el otro, echan más leña al fuego de la carestía. “Para terminar con la inflación, vamos a tener que pasar primero por una mayor inflación”, se sinceró un economista “neoliberal”. La ‘estabilización de los precios’, con medidas brutales contra el consumo, requiere primero rebanar los ingresos de los consumidores por medio de la inflación. Incluso en el frente internacional han comenzado las críticas a Ben Bernake, el presidente de la FED norteamericano, a quien adjudican la disparada de los precios de las materias primas por haber bajado las tasas de interés y la devaluación del dólar.
El frente patronal parece muy unido a la hora de reclamar prebendas, pero las cosas cambian después de esto. Un sector quiere acompañar la “liberación de precios” con una mayor devaluación de la moneda, en beneficio de la patronal exportadora, pero esto obligaría a canjear (o dolarizar) la deuda pública que se ajusta por inflación. Otros, por el contrario quieren salir del paso con una revaluación de la moneda y un “enfriamiento” de la economía, que serviría para pelear contra los trabajadores con el arma de los despidos masivos y la desocupación.
La crisis ha demolido al gobierno nacional, políticamente: lo prueba la caída de la Presidenta en las encuestas; las divisiones entre los gobernadores y con la ‘concertación plural’; las renuncias de los ministros de Economía; y hasta el reñidero que se ha armado en el pejotismo porteño, nada menos que contra el jefe de gabinete.
Transición
La factura principal que deberá pagar el gobierno es, entonces, política, pues ha perdido capacidad de arbitraje frente a los capitalistas. Ha tenido que entregar una enorme parte de la caja fiscal - como las retenciones para la soja, el petróleo y, probablemente, la minería. Fue electo hace cinco meses, pero la pueblada del campo lo ha obligado a resignar poder y a echar lastre. El gabinete está fracturado.
El conflicto agrario estalló como resultado de una crisis general del “modelo productivo”, lo que equivale a plantear una crisis de régimen. Se ha iniciado en Argentina una nueva una transición, de carácter general que afecta a todas las clases y movimientos sociales y a todas las fuerzas políticas. Todas las clases sociales, todas las centrales sindicales y todos los partidos, incluida la izquierda, han sido fracturadas por la crisis, lo que muestra su agotamiento. Dentro de los sindicatos asistimos a nuevos reagrupamientos de fuerzas y al desarrollo de una nueva generación de activistas; lo mismo ocurre en el movimiento estudiantil y en todos los movimientos populares. Un abogado de la patronal, Funes de Rojas, acaba de escribir en Ambito, entre un afán de extorsión a la burocracia sindical y un deseo de canalizar el movimiento, que la juventud obrera se insurge contra las direcciones de los sindicatos. Con todas sus limitaciones y con independencia de su contenido capitalista, el movimiento agrario ha servido para estimular la movilización social y política en el campo y en los pueblos agrarios - o sea la premisa de una próxima diferenciación. ¿Un partido del campo? Si nos guiamos por lo que ocurre en Brasil, quizás tengamos mayores bancadas de latifundistas y agentes de los Fideicomisos, formando bloques propios dentro de los partidos y coaliciones existentes., y votando luego por encima de las ‘fidelidades’ partidarias.
Es necesario luchar en esta transición por una alternativa obrera y socialista, y aprovechar la transición en la clase obrera, el movimiento obrero y la izquierda para desarrollar un partido obrero independiente, un partido revolucionario.
Jorge Altamira
miércoles, 2 de abril de 2008
El conflicto del campo
UNA PELEA ENTRE CAPITALISTAS
No nos movilizamos con Moyano, D´Elía y Yasky
para apoyar al gobierno de Telefónica, Repsol y Peugeot
La inmensa mayoría de la población asiste azorada y confundida a una pelea entre dos polos capitalistas, que los trabajadores ya están pagando con desabastecimiento y que pagarán con una mayor carestía cuando terminen transando en esta pulseada.
El capital agrario quiere una rebaja de retenciones a las exportaciones, que le permita, en especial a los grandes pulpos, acaparar una mayor parte de la renta que genera el alza fenomenal de los precios internacionales.
Al mismo tiempo, ese capital sabotea el pago del impuesto inmobiliario, mediante la evasión y la valuación fraudulenta de sus campos.
El gobierno no acepta el reclamo sobre las retenciones con el argumento de que necesita mantener su política de devaluación del peso, para premiar a los pulpos exportadores automotrices, siderúrgicos, pesqueros, mineros, petroleros, vitivinícolas, citrícolas y de todo otro tipo. Pero principalmente, para pagar la deuda pública, que sólo en 2007 se incrementó en ¡15.000 millones de dólares!
Se trata de una pugna al interior de la clase capitalista, que en cualquier caso derivará en una mayor carestía, que perjudicará, por sobre todo, a los obreros de la industria y del campo, y a la clase media trabajadora.
La Federación Agraria Argentina, cuyo lejano pasado la identifica como representante de los chacareros que luchaban contra los terratenientes, ha hecho en esta ocasión un frente único con ellos y con el conjunto del capital agro-financiero-exportador.
Numerosas organizaciones de izquierda se han adherido a esta alianza esgrimiendo la coartada de que defienden a los pequeños productores.
La CGT, la CTA y otras tendencias populares han elegido ponerse del lado del gobierno que entrega el petróleo; impone topes salariales por debajo de la inflación, no cumple con el 82 por ciento móvil; tiene un pacto empresarial con los grupos mineros y con los que depredan la riqueza pesquera, y también con saqueadores confesos como Taselli o los amigos capitalistas del juego del matrimonio; que defiende a muerte a los pulpos como Techint y los ‘sobreprecios'; ataca y reprime a los docentes y a los trabajadores del subte, del Casino, del Hospital Francés, de Parmalat y tantos otros.
Se ponen del lado del gobierno de Telefónica y Telecom, que superexplotan a los jóvenes de los ‘call center', pero en cuyo capital se encuentran amigos del oficialismo como Werthein - uno de los principales terratenientes de Argentina.
Es el gobierno de los Eskenazi (Repsol), Elsztain (del pulpo agrario Cresud), Urquía (de la agro-industrial-exportadora Aceitera General Deheza).
Es el gobierno de Grobocopatel, compañero de viaje de negocios del matrimonio presidencial.
Es el gobierno de la 4 x 4 con la que el ex ministro pingüino Varizat atropelló a las maestras y maestros de Río Gallegos.
¿Puede defender al pueblo un gobierno que defiende con encarnizamiento estos intereses?
La CGT y la CTA se ponen del lado del gobierno que continúa permitiendo que la valuación fiscal de los campos, sobre la que se pagan los impuestos inmobiliarios, sea ochenta veces inferior al precio de mercado de la hectárea de tierra.
La CGT y la CTA llaman a una movilización en apoyo a este gobierno de la gran patronal, movilización que nunca realizaron para luchar contra los techos salariales, por la abolición del trabajo en negro, por el 82% móvil para los jubilados, o el fin de la flexibilidad laboral.
Los obreros no tienen nada para ganar con esta movilización, pero sí mucho para perder, porque al final el gobierno de la entrega minera y la inflación acabará pactando con el gran capital agrario sobre las espaldas de los trabajadores.
Denunciamos que lo que ocurre es un conflicto al interior de la clase capitalista.
Nuestro planteo es:
· Nacionalización de los grandes capitales que controlan el 50 por ciento de las tierras y de la producción agraria, y el 90 por ciento del comercio exterior, para impulsar una política de poblamiento agrario en beneficio de chacareros y obreros del campo.
· Nacionalización del comercio exterior y de los puertos privados, por donde se contrabandea la producción de Argentina y se evaden miles de millones de pesos.
· Defensa del obrero rural: salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, control obrero de las condiciones de trabajo y garantía anual de sus ingresos.
· Nacionalización de la minería y del petróleo y enjuiciamiento a las camarillas gubernamentales que se han asociado a ellas en las provincias mineras y petroleras.
· Eliminación de todos los impuestos al consumo, por impuestos elevados y progresivos a las ganancias y rentas de los grandes capitalistas.
· La crisis presente demuestra que se necesita una reorganización del país sobre nuevas bases sociales y políticas.
La salida es obrera, popular y socialista.
No nos movilizamos con Moyano, D´Elía y Yasky
para apoyar al gobierno de Telefónica, Repsol y Peugeot
La inmensa mayoría de la población asiste azorada y confundida a una pelea entre dos polos capitalistas, que los trabajadores ya están pagando con desabastecimiento y que pagarán con una mayor carestía cuando terminen transando en esta pulseada.
El capital agrario quiere una rebaja de retenciones a las exportaciones, que le permita, en especial a los grandes pulpos, acaparar una mayor parte de la renta que genera el alza fenomenal de los precios internacionales.
Al mismo tiempo, ese capital sabotea el pago del impuesto inmobiliario, mediante la evasión y la valuación fraudulenta de sus campos.
El gobierno no acepta el reclamo sobre las retenciones con el argumento de que necesita mantener su política de devaluación del peso, para premiar a los pulpos exportadores automotrices, siderúrgicos, pesqueros, mineros, petroleros, vitivinícolas, citrícolas y de todo otro tipo. Pero principalmente, para pagar la deuda pública, que sólo en 2007 se incrementó en ¡15.000 millones de dólares!
Se trata de una pugna al interior de la clase capitalista, que en cualquier caso derivará en una mayor carestía, que perjudicará, por sobre todo, a los obreros de la industria y del campo, y a la clase media trabajadora.
La Federación Agraria Argentina, cuyo lejano pasado la identifica como representante de los chacareros que luchaban contra los terratenientes, ha hecho en esta ocasión un frente único con ellos y con el conjunto del capital agro-financiero-exportador.
Numerosas organizaciones de izquierda se han adherido a esta alianza esgrimiendo la coartada de que defienden a los pequeños productores.
La CGT, la CTA y otras tendencias populares han elegido ponerse del lado del gobierno que entrega el petróleo; impone topes salariales por debajo de la inflación, no cumple con el 82 por ciento móvil; tiene un pacto empresarial con los grupos mineros y con los que depredan la riqueza pesquera, y también con saqueadores confesos como Taselli o los amigos capitalistas del juego del matrimonio; que defiende a muerte a los pulpos como Techint y los ‘sobreprecios'; ataca y reprime a los docentes y a los trabajadores del subte, del Casino, del Hospital Francés, de Parmalat y tantos otros.
Se ponen del lado del gobierno de Telefónica y Telecom, que superexplotan a los jóvenes de los ‘call center', pero en cuyo capital se encuentran amigos del oficialismo como Werthein - uno de los principales terratenientes de Argentina.
Es el gobierno de los Eskenazi (Repsol), Elsztain (del pulpo agrario Cresud), Urquía (de la agro-industrial-exportadora Aceitera General Deheza).
Es el gobierno de Grobocopatel, compañero de viaje de negocios del matrimonio presidencial.
Es el gobierno de la 4 x 4 con la que el ex ministro pingüino Varizat atropelló a las maestras y maestros de Río Gallegos.
¿Puede defender al pueblo un gobierno que defiende con encarnizamiento estos intereses?
La CGT y la CTA se ponen del lado del gobierno que continúa permitiendo que la valuación fiscal de los campos, sobre la que se pagan los impuestos inmobiliarios, sea ochenta veces inferior al precio de mercado de la hectárea de tierra.
La CGT y la CTA llaman a una movilización en apoyo a este gobierno de la gran patronal, movilización que nunca realizaron para luchar contra los techos salariales, por la abolición del trabajo en negro, por el 82% móvil para los jubilados, o el fin de la flexibilidad laboral.
Los obreros no tienen nada para ganar con esta movilización, pero sí mucho para perder, porque al final el gobierno de la entrega minera y la inflación acabará pactando con el gran capital agrario sobre las espaldas de los trabajadores.
Denunciamos que lo que ocurre es un conflicto al interior de la clase capitalista.
Nuestro planteo es:
· Nacionalización de los grandes capitales que controlan el 50 por ciento de las tierras y de la producción agraria, y el 90 por ciento del comercio exterior, para impulsar una política de poblamiento agrario en beneficio de chacareros y obreros del campo.
· Nacionalización del comercio exterior y de los puertos privados, por donde se contrabandea la producción de Argentina y se evaden miles de millones de pesos.
· Defensa del obrero rural: salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, control obrero de las condiciones de trabajo y garantía anual de sus ingresos.
· Nacionalización de la minería y del petróleo y enjuiciamiento a las camarillas gubernamentales que se han asociado a ellas en las provincias mineras y petroleras.
· Eliminación de todos los impuestos al consumo, por impuestos elevados y progresivos a las ganancias y rentas de los grandes capitalistas.
· La crisis presente demuestra que se necesita una reorganización del país sobre nuevas bases sociales y políticas.
La salida es obrera, popular y socialista.
viernes, 22 de febrero de 2008
LA GRAN LUCHA DEL CASINO
Una huelga histórica
Los métodos de la dictadura contra el Casino

A fines de enero, cuando se cumplían 80 días de huelga, la Prefectura y la Federal, en un operativo conjunto, desalojaron los dos piquetes que habían emplazado los huelguistas del Casino Flotante, mientras otro grupo mantenía el acampe en Plaza de Mayo.
La detención de 16 compañeros, seis por la Prefectura y diez por la Federal, fue premeditada. Los apresados por Prefectura en el interior del puerto estuvieron secuestrados en un lugar desconocido, donde fueron ferozmente golpeados. Los otros diez recibieron golpes brutales en el momento de la detención y luego fueron desnudados y golpeados, al estilo Abu Ghraib, para humillarlos.
Se buscaba quebrar la moral de una huelga que superó ocho represiones y emergió firme de cada una de ellas para sostener con la acción directa y colectiva siempre los mismos objetivos: la reincorporporación de los despedidos y la reinstalación de los delegados. Impedir que el Casino funcione y golpear al poder político - íntimamente ligado a la patronal- , y a la patota sindical, responsables de los despidos y el desafuero del Cuerpo de Delegados. Ése el camino necesario de esta lucha.
Semejante represión es ya una marca que llevará para siempre el gobierno de Cristina Kirchner. La sacó de las casillas que en enero el Casino sólo facturara el 30% de su movimiento habitual.
La represión brutal fue consecuencia, también, del fracaso del cerrojo periodístico que rodeó durante las últimas semanas al conflicto, porque aun sin prensa el piquete siguió asediando el barco.
Los piquetes y el acampe, apoyados por el movimiento obrero, estudiantil, combativo y de izquierda hicieron las veces de una ocupación del lugar de trabajo, un barco que está en jurisdicción militar. Las corrientes que denostaron el acampe sorpresivo del 20 de diciembre quedaron desautorizadas cuando se impuso contra un gobierno que no deja acampar en la Plaza de Mayo. También quedó desautorizada la propuesta de hacer "una carpa de la dignidad" en Plaza Congreso, como alternativa a los piquetes, lo que hubiera implicado levantar la huelga sin decirlo.
Durante tres meses, contra viento y marea, la huelga del Casino se transformó en un punto de reagrupamiento de todas las luchas del movimiento obrero independiente atacado por la burocracia. Su derrota ha sido un objetivo estratégico para el gobierno. El gobierno quiere la derrota de la lucha del Casino para reforzar las patotas de la burocracia del Smata contra los trabajadores de Dana, las de la UTA contra los del subte, la represión contra los compañeros de Pagoda en San Luis.
La lucha del Casino enhebró una jornada nacional de notable éxito, con medidas en distintos puntos del país. Golpearon especialmente al testaferro kirchnerista Cristóbal López y obligaron a una parte de los medios a husmear en los tragamonedas que acumula este "nacional y popular".
Los huelguistas del Casino marcan un camino para quebrar a la patronal con todos los métodos de la lucha de clases. El gobierno que se presenta como el campeón de los "derechos humanos" los enfrentó con los métodos de la dictadura: el respaldo de todo el régimen político, las patotas, la Justicia y la prefectura de Febres.
La huelga del casino se desarrolló en un marco de relativo aislamiento, pues los grandes contingentes obreros también han protagonizado en el verano luchas aisladas.
Los huelguistas y, en particular, el Cuerpo de Delegados han explorado todas las vías de negociación que el frente estatal-patronal se empeñó en bloquear, violando toda la legislación vigente. Se obligó a un ministro a decretar una conciliación obligatoria que no quería y que nunca cumplió: prefirieron cerrar el barco e ir a la Justicia penal. De este modo quedó en evidencia, siempre, que el camino de la lucha más firme y decidida no era un "capricho" sino la conclusión inevitable de una situación concreta, frente a los explotadores.
Lo que hoy importa es que la asamblea y el Cuerpo de Delegados estén al frente de este momento crítico de la huelga, sosteniendo las banderas por las que luchan, que más tarde o más temprano retomarán muchos compañeros dentro del Casino y fuera de él, después de la enorme experiencia política y de lucha recorrida.
La representación de los compañeros despedidos, sus demandas, la defensa de la organización y el convenio en las condiciones del proceso pos huelga son hoy preocupaciones clave. Todas las medidas de acción que desarrollamos estos días tienen que estar al servicio de defender las posiciones conquistadas y las conquistas sociales arrancadas.
Igualmente, las acciones para llevar a fondo el esclarecimiento y castigo de las torturas y la represión forman parte de una lucha de conjunto por la defensa de las libertades democráticas y de organización y lucha del movimiento obrero y de cara al próximo 24 de Marzo.
Necesitaron reprimir con los métodos de la dictadura porque esta huelga ha sido una lucha formidable de una vanguardia de la clase obrera, de una nueva generación.
Néstor Pitrola
Los métodos de la dictadura contra el Casino

A fines de enero, cuando se cumplían 80 días de huelga, la Prefectura y la Federal, en un operativo conjunto, desalojaron los dos piquetes que habían emplazado los huelguistas del Casino Flotante, mientras otro grupo mantenía el acampe en Plaza de Mayo.
La detención de 16 compañeros, seis por la Prefectura y diez por la Federal, fue premeditada. Los apresados por Prefectura en el interior del puerto estuvieron secuestrados en un lugar desconocido, donde fueron ferozmente golpeados. Los otros diez recibieron golpes brutales en el momento de la detención y luego fueron desnudados y golpeados, al estilo Abu Ghraib, para humillarlos.
Se buscaba quebrar la moral de una huelga que superó ocho represiones y emergió firme de cada una de ellas para sostener con la acción directa y colectiva siempre los mismos objetivos: la reincorporporación de los despedidos y la reinstalación de los delegados. Impedir que el Casino funcione y golpear al poder político - íntimamente ligado a la patronal- , y a la patota sindical, responsables de los despidos y el desafuero del Cuerpo de Delegados. Ése el camino necesario de esta lucha.
Semejante represión es ya una marca que llevará para siempre el gobierno de Cristina Kirchner. La sacó de las casillas que en enero el Casino sólo facturara el 30% de su movimiento habitual.
La represión brutal fue consecuencia, también, del fracaso del cerrojo periodístico que rodeó durante las últimas semanas al conflicto, porque aun sin prensa el piquete siguió asediando el barco.
Los piquetes y el acampe, apoyados por el movimiento obrero, estudiantil, combativo y de izquierda hicieron las veces de una ocupación del lugar de trabajo, un barco que está en jurisdicción militar. Las corrientes que denostaron el acampe sorpresivo del 20 de diciembre quedaron desautorizadas cuando se impuso contra un gobierno que no deja acampar en la Plaza de Mayo. También quedó desautorizada la propuesta de hacer "una carpa de la dignidad" en Plaza Congreso, como alternativa a los piquetes, lo que hubiera implicado levantar la huelga sin decirlo.
Durante tres meses, contra viento y marea, la huelga del Casino se transformó en un punto de reagrupamiento de todas las luchas del movimiento obrero independiente atacado por la burocracia. Su derrota ha sido un objetivo estratégico para el gobierno. El gobierno quiere la derrota de la lucha del Casino para reforzar las patotas de la burocracia del Smata contra los trabajadores de Dana, las de la UTA contra los del subte, la represión contra los compañeros de Pagoda en San Luis.
La lucha del Casino enhebró una jornada nacional de notable éxito, con medidas en distintos puntos del país. Golpearon especialmente al testaferro kirchnerista Cristóbal López y obligaron a una parte de los medios a husmear en los tragamonedas que acumula este "nacional y popular".
Los huelguistas del Casino marcan un camino para quebrar a la patronal con todos los métodos de la lucha de clases. El gobierno que se presenta como el campeón de los "derechos humanos" los enfrentó con los métodos de la dictadura: el respaldo de todo el régimen político, las patotas, la Justicia y la prefectura de Febres.
La huelga del casino se desarrolló en un marco de relativo aislamiento, pues los grandes contingentes obreros también han protagonizado en el verano luchas aisladas.
Los huelguistas y, en particular, el Cuerpo de Delegados han explorado todas las vías de negociación que el frente estatal-patronal se empeñó en bloquear, violando toda la legislación vigente. Se obligó a un ministro a decretar una conciliación obligatoria que no quería y que nunca cumplió: prefirieron cerrar el barco e ir a la Justicia penal. De este modo quedó en evidencia, siempre, que el camino de la lucha más firme y decidida no era un "capricho" sino la conclusión inevitable de una situación concreta, frente a los explotadores.
Lo que hoy importa es que la asamblea y el Cuerpo de Delegados estén al frente de este momento crítico de la huelga, sosteniendo las banderas por las que luchan, que más tarde o más temprano retomarán muchos compañeros dentro del Casino y fuera de él, después de la enorme experiencia política y de lucha recorrida.
La representación de los compañeros despedidos, sus demandas, la defensa de la organización y el convenio en las condiciones del proceso pos huelga son hoy preocupaciones clave. Todas las medidas de acción que desarrollamos estos días tienen que estar al servicio de defender las posiciones conquistadas y las conquistas sociales arrancadas.
Igualmente, las acciones para llevar a fondo el esclarecimiento y castigo de las torturas y la represión forman parte de una lucha de conjunto por la defensa de las libertades democráticas y de organización y lucha del movimiento obrero y de cara al próximo 24 de Marzo.
Necesitaron reprimir con los métodos de la dictadura porque esta huelga ha sido una lucha formidable de una vanguardia de la clase obrera, de una nueva generación.
Néstor Pitrola
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